
El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 reacciones bioquímicas del cuerpo, regulando desde la función muscular y nerviosa hasta la producción de energía y el control del azúcar en sangre. Es crucial para el bienestar general.
¿Sientes fatiga, tensión muscular o te cuesta relajarte al final de un largo día? Podrías ser parte de una estadística sorprendente: estudios estiman que casi dos tercios de la población en el mundo occidental no consumen la cantidad diaria recomendada de este mineral esencial (Nutrients, 2018).
¿Pero entonces que tipos de magnesio hay y cuales deberíamos elegir?
Óxido de Magnesio: El Económico
Es común por su bajo costo, pero su efectividad es muy baja. Se estima que su biodisponibilidad (lo que tu cuerpo realmente absorbe) es de apenas un 4% (Fuente: Firoz & Graber, 2001, Magnesium Research). Su principal efecto termina siendo el de un laxante.
Citrato de Magnesio: El Digestivo Popular
Con una buena absorción, es una opción muy popular para aumentar los niveles generales de magnesio. Es conocido por ayudar a la regularidad intestinal.
Malato de Magnesio: El Energizante
Unido al ácido málico, esta forma está muy involucrada en la producción de energía celular (ATP). Muchos lo eligen para combatir la fatiga y el dolor muscular.
Glicinato / Bisglicinato de Magnesio: El Campeón de la Calma 🏆
Al estar unido al aminoácido glicina, obtiene un "pase VIP" a tus células, logrando una máxima absorción sin causar el malestar estomacal de otras formas (Fuente: Schuette et al., 1994, Journal of Parenteral and Enteral Nutrition). Además, la propia glicina tiene un efecto calmante en el cerebro.